27/02/19

La constelación global de satélites de Viasat ya está casi lista

Los tres satélites de la constelación Viasat 3 están siendo desarrollados en las instalaciones de Tempe, Arizona.

Viasat ha ordenado oficialmente un tercer satélite ViaSat-3 para la región Asia-Pacífico (APAC), con ello estamos consolidando rápidamente nuestros planes de contar con una constelación global de Internet potencialmente en órbita a finales de 2022.

Se espera que cada uno de los satélites ViaSat-3 ofrezca 1 terabit (1 Tbps) o más de la capacidad total de la red, lo que representa un salto sustancial desde ViaSat-1 (140 Gigabit por segundo – Gbps) y ViaSat-2 (260 Gbps). Los primeros dos satélites ya están en construcción en las instalaciones de Viasat en Tempe, Arizona, con un primer lanzamiento planeado para finales de 2020 o principios de 2021. El primer ViaSat-3 cubrirá el continente americano y el segundo, Europa, Medio Oriente y África (EMEA); con el tercero, ya confirmado para cubrir APAC, Viasat está en camino a convertirse probablemente en el primer proveedor global de servicios de Internet en el mundo.

Pero, ¿qué se necesita para ejecutar un programa como este? Conversamos con Dave Ryan, presidente de la División de Sistemas Espaciales de Viasat, quien supervisa la construcción, el lanzamiento y el vuelo de nuestra flota de satélites. Ryan nos explicó que los satélites ViaSat-3 se componen de bastantes piezas, de las cuales la mayor parte corresponde a la propia nave espacial. Como lo hicimos con ViaSat-2, nos asociamos con Boeing Satellite Systems International para nuestros tres nuevos satélites, los cuales estarán en la plataforma Boeing 702 o “bus”.

Durante algunos años, Boeing ha estado utilizando variaciones del bus 702, pero cada uno es personalizado para cumplir con requisitos específicos de la carga del satélite. Dicha carga, que Viasat diseñó y se encuentra construyendo en sus instalaciones de Tempe, está compuesta por una variedad de componentes (el centro de comunicaciones con antenas, receptores y transmisores) y está atornillada a un módulo de carga que está hecho para encajar perfectamente en el bus. Ryan dice que el equipo de Tempe trabaja en los primeros dos satélites de ViaSat-3, construyendo la carga y utilizando un “banco de pruebas” similar al módulo actual.

Ryan notó que la construcción de tres satélites similares tiene sus ventajas, pero agregó que cada uno es distinto en ciertos aspectos. El desafío ingenieril, más allá del “ingrediente especial” que hace que nuestros satélites sean mucho más poderosos que otros, es construir algo que:

  • Sobreviva al ser impulsado al espacio sobre un cohete
  • Logre llegar a una ranura orbital precisa en la órbita geoestacionaria a más de 35,000 kilómetros sobre el ecuador
  • Pueda funcionar por más de 15 años sin ningún tipo de mantenimiento (aparte del electrónico)
  • Soporte tanto el frío extremo del espacio exterior, como el gran calor del Sol

En comparación con casi cualquier otro dispositivo creado por los seres humanos, los satélites geoestacionarios en órbita no se pueden reparar durante su vida útil, lo que explica en parte por qué lleva años diseñarlos y construirlos.

Socios de lanzamiento y sistemas terrestres

Así como ViaSat-2, la clase de satélites ViaSat-3 será completamente electrónica, impulsada con gas de xenón ionizado, el cual le permite contar con espacio adicional para dispositivos electrónicos, mismos que expanden sus capacidades; la desventaja es que este método de propulsión es bastante más lento que el propelente líquido. Para compensar esto, Viasat busca utilizar naves más grandes, como la SpaceX Falcon Heavy y la Atlas V de ULA, que pueden elevar más alto al satélite, colocándolo cerca de su ranura orbital, lo cual puede reducir meses de tiempo entre el lanzamiento del satélite y del servicio.

Mientras el equipo de Ryan mira al cielo, el otro componente importante en curso es el avanzado sistema terrestre para la constelación ViaSat-3. No sólo hemos rediseñado los satélites en sí, sino también nuestras estaciones terrestres, conocidas como Nodos de Acceso vía Satélite, o “SAN” (por sus siglas en inglés), las cuales conectan una serie de terminales de usuario a través del satélite a la plataforma de prestación de servicios. La SAN incluye una pequeña antena de satélite de banda Ka y todos los elementos necesarios para transmitir y recibir señal hacia y desde el satélite.

Comparadas con las enormes y antiguas antenas terrestres de paso, las SAN para la constelación ViaSat-3 son mucho más pequeñas y están mejor distribuidas. Esto significa la desaparición de elementos como esos grandes edificios llenos de servidores y generadores de respaldo. También significa una reducción en el costo de las estaciones terrestres, lo que a su vez significa que Viasat puede desplegar muchas más de ellas de manera más rentable. Entre más torres celulares haya en un área, probablemente la recepción de tu teléfono mejore; de la misma forma, el que haya más estaciones terrestres, mejorará el rendimiento de una red de satélites. Más estaciones terrestres también conllevan a mejorar la señal, de modo que si el clima o algún otro factor perturba una SAN, la red no se ve afectada en gran medida.

Una constelación global

Miles de millones de personas en todo el mundo tienen acceso limitado o nulo a Internet, por lo que ya es momento de pensar en una constelación global que pueda llegar a casi todas partes.

Viasat entiende que muchas de estas comunidades no pueden pagar un servicio directo al hogar como el que ofrecemos actualmente en Estados Unidos y Europa, pero ya estamos ofreciendo alternativas, como nuestro servicio de Wi-Fi comunitario, ya disponible para más de un millón de personas en México. Este servicio permite a las personas comprar pequeñas cantidades de ancho de banda a un precio asequible para que puedan conectarse a Internet.

Una red global también tiene la capacidad para conectar barcos en el mar, aviones en el aire, islas en medio del océano y casi cualquier otro lugar donde las conexiones terrestres tradicionales no pueden o no están dispuestas a llegar. Si bien actualmente dicha conectividad busca ser implementada mediante adecuaciones en varios satélites antiguos, la constelación ViaSat-3 dará una cobertura mucho más uniforme con velocidades y capacidades de datos mejoradas. Ésta no sólo brindará beneficios a personas y negocios, sino que también permitirá al gobierno de EE. UU. y a otros aliados aprovechar las ventajas de la inteligencia artificial y las aplicaciones basadas en la nube a través de una red altamente confiable que también puede conectar a aviones de importancia gubernamental.

Habrá una cantidad ilimitada de ventajas y posibilidades una vez que la constelación ViaSat-3 esté en órbita. Algunos han llamado a este esfuerzo por conectar al mundo vía satélite “la nueva carrera espacial” y, si ese es el caso, Viasat ya lleva una ventaja considerable.

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