23/08/18 | BYPOR Kevin Cohen

El Wi-Fi Comunitario de Viasat puede llegar a millones en América Latina con banda ancha

En muchas zonas urbanas alejadas del centro, los proveedores de Internet tradicionales no pueden con el trabajo.

Si visitas Santiago o São Paulo, Buenos Aires o Bogotá, pensarías que todos en América Latina tienen acceso a Internet rápido en cualquier lugar. Por ejemplo, Ciudad de México ofrece conexión Wi-Fi gratuita en gran parte de su vasto sistema de metro y pretende cubrir todas las líneas para 2019. Y hay señal sólida a través de los muros centenarios del Hotel Copacabana en Río de Janeiro.

Pero al aventurarse en el campo latinoamericano, el Internet a menudo desaparece.

Tomemos el ejemplo de La Ciénega de González, una comunidad encantadora en el estado de Nuevo León, al noreste de México. En Monterrey, la capital del estado, casi todos tienen acceso a Internet, como en la mayoría de las ciudades mexicanas, pero en La Ciénega de González, ninguno de sus 300 residentes tenía conexión a la web o a las redes celulares. El pueblo se encuentra en un valle remoto, en las montañas de la Sierra Madre, que se alzan y caen entre este lugar y Monterrey.

La ventaja del satélite es que no discrimina cuando se trata de tierras rurales: la señal no está restringida por el terreno o la distancia, factores que afectan la conexión inalámbrica terrestre y la fibra.

Nuevo León es el hogar de muchos pequeños pueblos como La Ciénega de González, donde los gigantes de las telecomunicaciones y la tecnología inalámbrica descubrieron que simplemente no les iba a retribuir el instalar fibra óptica o levantar una torre celular para atender a tan pocos clientes, con un promedio de ingresos por usuario tan bajo, combinado con la baja densidad de población, una métrica clave que determina la toma de decisiones respecto a señales inalámbricas y de telecomunicaciones. Un tercio de las personas que viven en el estado no tienen internet, y los números empeoran a medida que uno viaja al sur de México: en Chiapas, en la frontera con Guatemala, internet llega a solo el 17% de la población.

Hay muchos lugares como La Ciénega de González en América Latina, pueblos escondidos en los valles andinos o diseminados en las planicies patagónicas. Estos son los lugares que están en el lado equivocado de la brecha digital, en desventaja por su geografía difícil, la baja densidad de población y el bajo poder adquisitivo.

Pero hay una solución: Wi-Fi Comunitario alimentado por internet de banda ancha vía satélite. En La Ciénega de González, Viasat instaló una antena satelital y un punto de acceso en el centro del pueblo. Los técnicos pulsaron un botón y de inmediato, a 500 metros a la redonda de este nuevo equipo, se puso a disposición de los 300 residentes un internet rápido y asequible. Con velocidades de alrededor de 25 megabits por segundo (Mbps), el servicio es lo suficientemente rápido para que los usuarios descarguen videos, para que familias separadas por kilómetros puedan verse por videochat, y para que los alumnos investiguen sobre sus proyectos escolares. Por el mismo precio que una bolsa de papas fritas o una lata de refresco, las personas pueden navegar por internet sin restricciones.

Actualmente, Viasat está ofreciendo puntos de conexión de Wi-Fi Comunitario a pueblos remotos de América Latina, siguiendo un plan que comenzó en 2014 cuando Viasat adquirió NetNearU, líder en sistemas remotos de Wi-Fi. Con la tecnología NetNearU, Viasat ha establecido más de 1,000 puntos de acceso Wi-Fi comunitarios en todo México. De esta forma, más de 500,000 personas en lugares apartados como La Ciénega de González ahora cuentan con internet a pocos pasos de distancia.

Cerrar la brecha digital

La mayoría de los gobiernos latinoamericanos están ansiosos por poner a sus ciudadanos en línea. Brasil, por ejemplo, tiene su Programa Nacional de Banda Larga (o banda ancha, como se conoce en español), lanzado en 2010 para instalar infraestructura de Internet y reducir el precio del servicio en todo el país. Analistas reconocen que el programa aumentó la cantidad de hogares brasileños con internet, pasando de 14 millones en 2011 a 39 millones en 2017, según el Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA) de Brasil, una entidad estatal. El país considera que la conectividad es una buena inversión: un estudio realizado por el IPEA mostró que aumentar el acceso a internet en un 1% hace que el Producto Interno Bruto (PIB) suba 0,19%.

Sin embargo, Brasil tiene más por hacer: Anatel, la agencia nacional de telecomunicaciones, dice que hasta el año pasado había 11.6 millones de hogares sin internet debido a la falta de servicio o los altos precios. Muchos de ellos se encuentran lejos de los cables de fibra óptica. Para darles el servicio, el gobierno brasileño cuenta con un satélite que Telebras, la empresa estatal de telecomunicaciones, lanzó en mayo de 2017.

El satélite Telebras, SGDC-1, cubre todo Brasil, pero necesita ayuda de infraestructura terrestre para llegar todos los brasileños. De hecho, Telebras se asoció con Viasat para ayudar a conectar a todos los que lo necesitaban en el país mediante el uso del mismo servicio comprobado de Wi-Fi Comunitario que Viasat ofrece en México. El gobierno brasileño continúa negociando el acuerdo, y aún existen algunos obstáculos legales, pero Telebras y Viasat esperan que pronto se establezcan puntos de acceso Wi-Fi comunitarios en pequeñas ciudades remotas de todo Brasil, incluso en la selva amazónica. Una vez listos, los residentes podrán comprar planes y conectarse por menos de un dólar.

La ventaja del satélite es que no discrimina cuando se trata de áreas rurales. La señal no está restringida por el terreno o la distancia, factores que afectan la fibra y la conexión inalámbrica terrestre.

Viasat se enfoca en cerrar la brecha digital para asegurar que las comunidades y sus integrantes sean parte de la inclusión digital. Solo pregúntales a los estudiantes de primaria en Nuevo León que han visto ambos lados de la brecha digital. Antes del satélite, les costaba mucho hacer la tarea que les dejaban sus maestros de ciudades más grandes, donde se ubicaba su escuela. Ahora pueden investigar en casa, hacer sus tareas a tiempo y formar parte de la comunidad digital. O pregúntale al farmacéutico, que ahora puede buscar dosis de medicamentos para adultos durante una emergencia. O pregúntales a los fanáticos del fútbol que pueden ver los partidos vía streaming y buscan a su equipo favorito.

La brecha digital se puede erradicar con la potencia de satélites de alta capacidad, junto con las tecnologías comprobadas de Wi-Fi Comunitario. Viasat lo está haciendo hoy, una comunidad a la vez en América Latina, y tiene aspiraciones globales de llevar sus tecnologías a áreas donde las empresas de telecomunicaciones / inalámbricas no pueden o no piensan ir.

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